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El servicio de inmigración dijo a Univision que están demoradas las solicitudes presentadas entre el 14 de febrero y el 22 de junio, pero no dijo cuántos jóvenes hay afectados.
Un fallo técnico reconocido recién este martes revivió hace algunos días el fantasma de la deportacion en el inmigrante de origen mexicano Iván Ceja. “El domingo se venció mi permiso de trabajo. La nueva tarjeta debió haber llegado hace semanas, pero no tengo noticias del servicio de inmigración”, dice. “También se venció mi licencia de manejar”.
Ceja, cofundador de la organización Undocumedia, es uno de los 728,285 jóvenes indocumentados que entraron siendo niños a Estados Unidos, se les conoce como dreamers y están protegidos por la Acción Diferida de 2012 (hasta el 31 de marzo), programa autorizado por el presidente Barack Obama que, además de ampararlos de la deportación les otorga una autorización de empleo renovable cada dos años.

“La primera renovación la hice en el 2014 tres meses antes que venciera mi permiso de trabajo. Y esta vez envié la solicitud en mayo. A los pocos días me llegó la cita para la toma de huellas digitales y desde entonces espero la nueva tarjeta. El domingo me quedé sin autorización de empleo y siento como si nuevamente soy indocumentado”, cuenta.

“Como ya me tomaron las huellas no me queda otra que esperar”, se lamenta Ceja. “Pero mientras espero mi licencia de manejar también está vencida. Cuando voy a trabajar tomo precauciones extremas, miro a cada rato el espejo retrovisor por si viene la policía. Temo que me den un ticket y me quiten el carro. Quizás no me deporten, no lo sé, suena a caso extremo, pero no sabemos cómo actuará la policía”.

Ceja llegó al país con sus padres cuando tenia nueve meses de edad.

Los temores se esparcen

Las preocupaciones por los atrasos en la entrega de los permisos de empleo estalló a finales de agosto. “Es un gran problema y no se sabe a cuántos afecta”, dice Gabriela Pacheco, directora ejecutiva de The Bridget Project. “ Hay más de 500 casos conocidos de dreamers a quienes se les caducó el permiso de trabajo”, añade.

Según la activista, “estos muchachos han perdido sus empleos y seguro médico. (El servicio de) Inmigración no está dando mucha información” (al respecto). Pacheco recomendó a los afectados por los atrasos que “busquen ayuda en organizaciones tales como el ILRC (Immigrant Legal Resources Center), que ofrece asistencia con los procesos y mantener todos los expedientes en orden”.

“También deben llamar a la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) frecuentemente y utilizar la oficinas del Ombudsman (Defensor del Pueblo) de inmigración”, agregó.

A la Coalición por los Derechos Humanos de Los Angeles (CHIRLA) también le preocupa los atrasos. “La USCIS sabía de antemano cuántos jóvenes aplicarían para su renovación y aún así permitió esta demora”, dijo Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones del grupo proinmigrante.

“Cada solicitante paga un monto significativo para que su solicitud sea procesada de forma adecuada y a tiempo, antes de que venza la fecha del permiso de trabajo”, agregó.

Las autorización de empleo se gestiona por medio del Formulario I-765 que tiene un costo de 380 dólares, más 85 dólares por concepto de toma de huellas digitales biométricas, explica la USCIS en su página digital.

Cabrera dijo que “hay jóvenes que entran en depresión porque se ven otra vez bajo las sombras, sin algún estado legal que los proteja de una posible deportación”.

http://www.univision.com/noticias/daca/un-fallo-tecnico-en-el-servicio-de-inmigracion-deja-en-el-limbo-a-dreamers-que-renuevan-la-proteccion-de-daca